Pregunta Generadora #1 (10-21 de julio, 2017)

Moderador: ltorres

GEBA
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Re: Pregunta Generadora #1 (10-21 de julio, 2017)

Mensaje por GEBA » 15 Jul 2017 20:50

La calidad tiene un significado polisémico, multidimensional, abarcante y hasta ideológico, con una connotación muy vinculada al entorno específico en el que se quiere analizar. La calidad de la educación vendría a ser el eje orientador de la transformación. Sea cual fuese la acepción que se elija, en educación se requiere que la formación obtenida sea de calidad. En este caso específico podría ser traducido como formación de personas con altas competencias y potencialidades en el campo profesional en que se desenvuelve o se desenvolverá, adaptado al tiempo y espacio en que se desenvolverá, con rendimiento eficiente y eficaz, con altos valores éticos y morales.
La calidad en educación está muy determinada por las demandas y requerimientos que la sociedad hace “hoy” a la educación.
El derecho humano a la educación está contemplado en diversos pactos y tratados de derechos humanos regionales e internacionales. En el Paraguay, la Ley 4995/13 de Educación Superior, considera que La educación superior es un bien público y, por ende, es un factor fundamental para el desarrollo del país, en democracia y con equidad. No podría constituirse en factor fundamental para el desarrollo del país sin las condiciones mínimas en cuanto a calidad.
En este marco, considero que sí, la calidad es un imperativo para el ejercicio del derecho social a la educación superior.

SistematizadorCRES
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Re: Pregunta Generadora #1 (10-21 de julio, 2017)

Mensaje por SistematizadorCRES » 17 Jul 2017 14:11

Saludos!
Para profundizar más en la discusión sobre la calidad educativa los invito a leer el siguiente artículo titulado “La Calidad de la Educación y la investigación como estrategia para aprender a aprender en la Universidad”, el cual fue presentado a manera de lección inaugural del Año Académico 2016 de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua-León, UNAN-León. Dicho texto problematiza la calidad de la educación como derecho humano, como construcción social compleja, calidad de la educación para los empresarios y la calidad de la educación superior.
Pueden leer este texto a través del siguiente enlace: http://migueldecastilla.blogspot.com/2016/04/

ltorres
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Re: Pregunta Generadora #1 (10-21 de julio, 2017)

Mensaje por ltorres » 18 Jul 2017 01:27

Buenas noches, Excelentes las participaciones de Gerardo, Gladys y Luis Bonilla.

Les invito respetuosamente a revisar los documentos anexos, ellos contribuirán en reforzar las ideas que nos permitan construir nuestra apreciación en relación a la pregunta generadora inicial. Espero por vuestras opiniones en el transcurso de esta semana (tengan presente que este tema culmina este viernes 21), estaremos por acá.

Reciban todo mi abrazo cordial.
Luis E. Torres-Núñez.
Profesor de la UNESUR
UPEL: DLAE-VENEZUELA

glugo
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Re: Pregunta Generadora #1 (10-21 de julio, 2017)

Mensaje por glugo » 18 Jul 2017 18:42

En la lectura recomendada sobre la calidad de la educación desarrollada por Del Castilla (2016) llama la atención la afirmación en la que se destaca que "La relatividad del concepto sobre Calidad de la Educación, depende de la posición que ocupa en la estructura y dialéctica social". Por un lado, se afirma la relatividad sobre el asunto calidad, que da cuenta de lo que en este foro se ha venido afirmado sobre la polivalencia del término y su aplicación en el ámbito educativo. Pero además se hace depender su aplicación de la posición que dicho concepto ocupa en la estructura y dialéctica social. Habla esto de la importancia de esta reflexión que nos centra en el tema de la calidad como un imperativo para el ejercicio del derecho social en el ámbito de la Educación Superior en nuestra región latinoamericana, que siempre pareciera estar rezagada en términos de avances académicos, desarrollo del conocimiento, investigación y tecnología.
Sobre la condición que impone esa estructura y dialéctica social, cabe resaltar el ejemplo de la realidad de la Educación Superior en Venezuela que posiblemente se presenta como uno de los países en el que la inversión social ha sido mayor en materia educativa en los últimos lustros pero los resultados en términos de calidad han venido mermando de forma sistemática. Mermando con ello el desarrollo del derecho social que implica no solo el acceder sino el transitar y egresar de las universidades en tiempo y condiciones adecuadas para ampliar y consolidar dicho derecho social.
Se presenta así una realidad con tres grandes modelos de universidades: las públicas-autónomas, que intentan mantenerse en estándares académicos altos aun atravesando una crisis de debilitamiento presupuestario por parte del Estado; las públicas-oficialistas que cuentan con el apoyo burocrático del Estado privilegiando el factor ideológico por encima del académico; y las instituciones privadas, que a su vez se subdividen en dos grandes sectores, institutos que se orientan a otorgamiento de títulos sin mayor énfasis en asegurar adecuados niveles académicos y las que se enfocan en un desarrollo pertinente de la gestión, la investigación y de su desarrollo académico. Estas últimas igualmente asediadas por las dificultades de crecimiento y mantenimiento de sus servicios, dada la grave crisis económica y la amenaza gubernamental si buscan aumentar sus costos. El abandono y exclusión en todas estas las instituciones (incluso las pro-gobierno) de docentes, investigadores y estudiantes ya muestra cifras alarmantes que hablan muy mal del ejercicio de este derecho social.
El fenómeno es complejo y permite hacer ver la diversidad de situaciones que hacen difícil admitir que la calidad de la educación superior forma parte de los fines y políticas públicas en este caso concreto; lo cual coloca a Venezuela en desventaja frente a la realidad de la Educación Superior de otros países de la región, lo que dificulta los intercambios y el aseguramiento de niveles de calidad propicios y de mayor igualdad. El imperativo de derecho social, asociado a la calidad de la Educación Superior es un aspecto necesario que debe trabajarse con políticas coherentes para el logro de fines comunes.
Gerardo Luis Lugo Rengifo
Docente-Investigador UCV
Participante DLAE (UPEL)

ltorres
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Re: Pregunta Generadora #1 (10-21 de julio, 2017)

Mensaje por ltorres » 19 Jul 2017 20:10

Buenas tardes estimados participantes,

Entendemos que la Educación Superior en la región latinoamericana mayormente es considerada en los estamentos legales normativos como un derecho social. De acuerdo con Atria y Sanhueza (2013) el “derecho social” es aquella situación del bienestar que la sociedad (a través del Estado) se compromete a garantizar para cada uno de sus ciudadano sin más limitaciones que la impuesta por ellos mismos, como lo suele ser el caso puntual el derecho a la Educación. En tal sentido, esto demanda que los Estados nacionales establezcan su responsabilidad en la gestión de las políticas públicas y su provisión financiera para garantizar el acceso a la Educación Superior como bien público.

Ahora bien, con esta definición contextual quisiéramos conocer su apreciación en la siguiente interrogante:

¿Qué tipo de calidad (definiciones, procesos, dimensiones, criterios e indicadores) se requiere para promover la efectividad del ejercicio del derecho social de la Educación Superior en los Estados nacionales de la región latinoamericana?

Espero de vuestra participación,

Reciban mi abrazo fraterno.
Luis E. Torres-Núñez.
Profesor de la UNESUR
UPEL: DLAE-VENEZUELA

Belkis Bigott
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Re: Pregunta Generadora #1 (10-21 de julio, 2017)

Mensaje por Belkis Bigott » 21 Jul 2017 11:06

El análisis de la la calidad en el contexto de una educación superior, concebida como derecho social, obliga a considerar la inclusión como el primer criterio de evaluación de los sistemas educativos. Pensar una educación superior de calidad con altos índices de jóvenes fuera de ese subsistema es un planteamiento que expresa una doble moral y descuida interrogantes sustantivas tales como: ¿educación superior para quiénes?, ¿en cuáles territorios? y para ¿cuáles finalidades?
Es por esto que un debate actual sobre calidad requiere de un análisis de la oferta de plazas, de criterios de admisión a las instituciones, así como también del papel del Estado en el direccionamiento de políticas públicas que permitan el ejercicio del derecho social a la educación superior.

glugo
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Re: Pregunta Generadora #1 (10-21 de julio, 2017)

Mensaje por glugo » 21 Jul 2017 18:39

Lo que se solicita con esta pregunta da para un tema de investigación, para un libro, o mínimo para un artículo académico. Sin embargo, se pueden esbozar algunos elementos desde las perspectivas y tendencias que se ofrecen actualmente en las experiencias y reflexiones sobre la gestión de la Educación Superior.
Para la Unesco, la calidad educativa es una realidad en construcción de los actores en conjunto y una responsabilidad de todos y cuando se vincula esta a su expresión social la misma debe ponerse en evidencia con un proceso cónsono de apunte a la equidad y al logro de la democracia igualitaria.
Para asegurar este proceso en cada una de las experiencias universitarias se deben asegurar experiencias válidas de seguimiento y evaluación, aun dentro del marco de la autonomía de cátedra y de gestión de la educación superior, considerando las dimensiones tradicionales de la misma, como lo son lo académico, la extensión y la investigación, con una auténtica proyección en la realidad social y comunitaria dentro del contexto en el que cada recinto universitario se emplaza.
El monitoreo permanente de estos procesos, su revisión y adecuación de acuerdo con los conocimientos emergentes, nuevas tecnologías, los enfoques humanísticos y las tendencias en las experiencias curriculares y didácticas, permitirán, como criterios generales, dar seguimiento a el aseguramiento de la calidad en la educación superior. La experiencia en Latinoamérica es compleja y se requiere fuerte inversión social y formación del profesorado para que la calidad educativa en este nivel logre las expectativas deseadas y sea competitiva frente a experiencias de otras latitudes. El desarrollo de indicadores con expresiones sociológicas, unidas a las expresiones académicas tradicionales (promedios de calificaciones, publicaciones y otros usados para los rankings), podría ser un importante reto para que la Educación Superior en Latinoamérica de respuesta de vanguardia en términos de calidad de sus procesos, experiencias y resultados.
Gerardo Luis Lugo Rengifo
Docente-Investigador UCV
Participante DLAE (UPEL)

donnisalzurn
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Re: Pregunta Generadora #1 (10-21 de julio, 2017)

Mensaje por donnisalzurn » 21 Jul 2017 19:34

saludos, desde la UPEL, Venezuela
El mundo globalizado en el que nos encontramos y, en particular, en el que busca sumergirse América Latina hace urgente asumir el reto de aprender a vivir bajo todas sus perspectivas y condicionantes, comprender la importancia de sentirse individuo de un todo y ciudadano de un territorio común que participa activamente en el desarrollo del progreso social. Desde esta perspectiva, la educación se convierte en una posibilidad para la formación integral del ser humano, en cuanto contribuye al desarrollo de estrategias para aprender a aprender y mejorar las condiciones sociales, culturales, económicas y políticas del contexto actual; y la enseñanza, reconocida como compleja e incierta, requiere atención y transformaciones permanentes, sobre todo cuando se aborda lo relacionado con la calidad.
Así pues, desde el punto de vista de la enseñanza, reflexionar sobre la educación y sus aristas, es mucho más que una norma, implica un acto de pensamiento capaz de ayudarnos a explicar las prácticas que desarrollamos, justificar nuestras acciones y explicitar la intencionalidad de la educación y la enseñanza. Para ello, es necesario transformar las aulas universitarias en espacios para la acción, discusión y cuestionamiento permanente sobre el quehacer educativo; es decir, la reflexión debe aprenderse desde la reflexión misma
América Latina, aunque valga la observación para el mundo entero, necesita que sus habitantes se sientan con facultades aplicables en los distintos escenarios donde se desempeñen. Un ciudadano, y en particular los Educadores, deberían manejar los mismos códigos de formación independientemente de la nación en la que los aplique.
Esto explicaría la necesidad de un sistema de formación y capacitación permanentes en el que los involucrados o los interesados se condujeran bajo un mismo carisma, perfil o como quiera que se le llame a ese profesional apto para responder a las exigencias o necesidades de los distintos contextos latinoamericanos sin tener que recurrir a la “reingeniería formativa”
La referida situación obliga a preguntarse: ¿Por qué a un profesional egresado de una universidad de un país cualquiera se le genera tanta incertidumbre ante las exigencias laborales o de desempeño en otro país de la misma región, inclusive, en el propio? ¿Están los estudiantes, concretamente de Educación, formados bajo una perspectiva reflexiva y crítica que les ayude a comprender la multiplicidad de elementos del contexto escolar de su nación, en particular, y de las otras naciones cercanas, en general, a fin de introducir mejoras para transformar las Prácticas educativas desde su propio ser y hacer docente? Entonces, sobre esta base, se debería repensar la formación de los futuros docentes (o profesionales en general). La reflexión se asume como un proceso de revisión, reflexionar implica un acto de pensamiento, es abstraerse para observar, debatir consigo mismo y tratar de explicar las propias acciones; es mirar críticamente lo que se hace, justificar cada una de las decisiones tomadas y profundizar desde el cuestionamiento propio, a fin de rectificar o tomar decisiones que pretenden en todo caso, mejorar su ejercicio.
Surge entonces una interrogante: ¿Es menester la renovación consciente e intencionada de los paradigmas de formación? Ante esto, lo primero que se nos ocurre preguntar es por qué y para qué. Además, si añadimos la necesidad de un cambio de paradigma, asociado a un cambio metodológico, la reflexión nos supone ir más allá del porqué y el para qué; se trata, como nos decía Thomas Kuhn, de dirigir la reflexión hacia la búsqueda de un nuevo modelo o una teoría del modelo, que nos permita poder hablar de un nuevo marco conceptual de premisas teóricas y metodológicas, sin desaprovechar ni falsificar el anterior, porque puede tratarse de una alternativa bastante fundamentada científicamente, como también nos decía Popper.
Pero todo paradigma hay que situarlo en el marco de la sociedad de la cual surge; y, en este sentido, no es ninguna novedad decir que nuestra sociedad está inmersa en la llamada era de la información; efectivamente, la generación constante de conocimiento y la gran cantidad de información que circula nos lleva a tener que reconstruir y replantear, constantemente, sus propios avances, fruto del nuevo orden social que el propio proceso de adaptación social está creando.
La universidad no debería constituirse en el último escalafón de la formación de los jóvenes para la inserción social como individuos independientes a todos los niveles; por lo tanto, la enseñanza superior no tiene que ser sólo un testimonio de las modificaciones que se van produciendo, sino que también debe participar de esta dinámica activa, de la dialéctica entre el individuo y la sociedad. Eso significa que las instituciones universitarias no pueden usar estrategias cerradas e inalterables, sino que tienen que apostar por iniciativas que favorezcan decisiones adecuadas a cada momento y necesidad. El saber es ilimitado; se va construyendo en el tiempo, por lo tanto, es indispensable crear nuevas situaciones de enseñanza-aprendizaje que favorezcan el desarrollo de las capacidades de los alumnos en el trayecto del descubrimiento y, así, llegar a ser competente en los diversos ámbitos de la vida laboral, social y personal. En definitiva, incitar a «saber», a «saber hacer» y a «saber estar» para actuar consecuentemente en cada situación u oportunidad que se puede dar a lo largo de la vida.
En América Latina estos cuestionamientos, si bien es cierto que tienen vinculación directa con la calidad educativa, también es cierto que se yuxtaponen con la generación de un sistema que entrelace desde sencillas propuestas curriculares comunes hasta complejos mecanismos de evaluación, igualmente comunes, sin dejar de lado lo inherente a infraestructura en todas sus manifestaciones (física, administrativa, curricular, en fin) (propio de los estándares de calidad educativa) ni lo que tiene de peculiar cada realidad en cada nación. Además, supone la formación del individuo como un profesional que aprende a ser competente, lo que denota que el estudiante practica y desarrolla diferentes capacidades y aptitudes, con el objetivo de dar respuesta a una situación problemática determinada.
La asunción de una competencia se evidencia en la exploración, el conocimiento, la comprensión, la aplicación, el análisis, la síntesis y la evaluación de la gestión del proyecto o la actividad académica que el estudiante trabaja, individual o colectivamente, en cada asignatura, materia o titulación. En consecuencia, trabajar por competencias significa que el alumno debe entender el aprendizaje como un circuito multidireccional donde tiene que tomar la iniciativa y estimular la capacidad crítica, ética, creativa y sensible en la gestión de su aprendizaje a todos los niveles para favorecer su formación integral. En este caso, el profesor es un guía o un «despertador de curiosidades» que acompaña al alumno en este trayecto.
Por lo tanto, el reto es crear un clima donde el estudiante sea responsable de su proceso continuo de aprendizaje y los profesores adopten ese papel de guía. Asumir la responsabilidad significa que, poco a poco, se van creando esquemas y metodologías de trabajo con un sentido; con una razón de ser. Así, el alumno acumulador de contenidos sin un objetivo claro, deja paso al alumno que investiga los procesos para llegar a esos contenidos.
Esto privilegia al enfoque por competencias que pretende responder a la significatividad y a la funcionalidad de los aprendizajes. Éste es uno de los aspectos que ha quedado desatendido en el modelo universitario, concretamente en la formación docente, de América Latina.
La competencia puede ser definida como «la aptitud para afrontar eficazmente una familia de situaciones análogas, movilizando a conciencia y de forma a la vez rápida, pertinente y creativa, múltiples recursos cognitivos: saberes, capacidades, microcompetencias, informaciones, valores, actitudes, esquemas de percepción, de evaluación y de razonamiento […] la competencia se realiza en la acción, en el momento específico en que es necesario […], la competencia no puede preexistir, no hay más competencia que la competencia en acción» (Perrenoud, 2001:9).
En el enfoque por competencias, la evaluación adquiere un papel protagonista que la convierte en motor del aprendizaje y de la innovación educativa porque, entre otros aspectos, al enfrentarnos a algunos problemas que presenta la enseñanza podemos encontrar respuestas si analizamos lo que vamos a evaluar y cómo lo vamos a evaluar, de manera que, cuando resolvemos los dilemas que plantea la evaluación, estamos empezando a resolver los dilemas de la enseñanza.

donnisalzurn
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Re: Pregunta Generadora #1 (10-21 de julio, 2017)

Mensaje por donnisalzurn » 21 Jul 2017 19:38

Disculpen lo extenso, pero como expone el participante glugo, la calidad educativa es un asunto muy amplio, abordable desde distintas aristas y siempre inconcluso.

ltorres
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Re: Pregunta Generadora #1 (10-21 de julio, 2017)

Mensaje por ltorres » 23 Jul 2017 16:11

Estimados usuarios, ha llegado la hora de cerrar esta primera pregunta generadora del debate “¿Considera usted, la Calidad como un imperativo para el ejercicio del derecho social a la educación superior?” en este foro de discusión “La Educación Superior como parte del sistema educativo en América Latina y el Caribe”.

En primer lugar, informarles que nuestro foro de discusión fue revisado en 489 visitas al momento de escribir la presente nota, por ello quieremos agradecer la participación de: Ángel H. Tovar, José A. Peña, Gerardo L. Lugo, Luis Bonilla, Belkis Bigott, Donnis M. Díaz (Venezuela); Cesar E. Sánchez (Colombia); Miguel A. Franco (Guatemala); Gladys E. Britez (Paraguay).

En segundo lugar, me limitaré solo a describir rápidamente los aportes de quienes plasmaron sus ideas y opiniones:
  • La calidad debe ser entendida como una variable inacabada, dinámica, multidimensional, ideológica y en constante construcción cuando nos referimos a la educación. En este sentido, para que la calidad sea considerado como un imperativo en la promoción del derecho social de la educación Superior (ES), se requiere que garantice la disponibilidad y cobertura de la ES, además de la equidad en el acceso, promoción y egreso de los profesionales frente a las profundas desigualdades presentes en la región y, para ello es necesario definir políticamente cuál deberá ser el impacto social de los ciudadanos objetos del mencionado derecho y, luego construir las políticas públicas que orienten las decisiones organizacionales de las Instituciones de Educación Superior (IES) hacia la construcción de la profesionalización, generación y transferencia de ciencia pertinente para el desarrollo de los Estados nacionales.
  • Un aspecto fundamental que ha sido presentado por varios de los participantes, está referido a varias consideraciones de la profesión docente. Se mencionó sobre la calidad de la formación (profesional y continua) de los docentes, la preocupación de promover el prestigio social de los profesionales docentes y académicos, las consideraciones físicas, materiales y de infraestructura necesarias para el efectivo ejercicio de la profesión docente, por último, el justo reconocimiento salarial para la debida protección socioeconómica del docente y su núcleo familiar.
  • La calidad de la ES, deberá centrar su atención en dos dimensiones focales: a) los procesos académicos y de soporte logístico que ocurren dentro de las propias IES y; b) los procesos sociales, culturales y de desarrollo que están contemplados en el entono de las IES.
  • Es imperativo la definición y establecimiento de los procesos de seguimiento y la evaluación de la calidad, los cuales son dimensiones validas señalados por los participantes. “El monitoreo permanente de estos procesos, su revisión y adecuación de acuerdo con los conocimientos emergentes, nuevas tecnologías, los enfoques humanísticos y las tendencias en las experiencias curriculares y didácticas, permitirán, como criterios generales, dar seguimiento a el aseguramiento de la calidad en la educación superior. La experiencia en Latinoamérica es compleja y se requiere fuerte inversión social y formación del profesorado para que la calidad educativa en este nivel logre las expectativas deseadas y sea competitiva frente a experiencias de otras latitudes. El desarrollo de indicadores con expresiones sociológicas, unidas a las expresiones académicas tradicionales (promedios de calificaciones, publicaciones y otros usados para los rankings), podría ser un importante reto para que la Educación Superior en Latinoamérica de respuesta de vanguardia en términos de calidad de sus procesos, experiencias y resultados”. (Lugo 2017).
En concreto en esta primera discusión los participantes señalaron diversos elementos que serán sometidos al proceso de estudio, reflexión y análisis para la posterior construcción de las definiciones sobre la calidad requerida para el ejercicio pleno del derecho social de la ES, se adelantaron algunos de los procesos, dimensiones, criterios e indicadores que deben ser requeridos para la efectividad de los diversos procesos académicos de las IES (formación, investigación y extensión).

Por último y no menos importante, es invitarles a participar activamente en la siguiente pregunta orientadora, la cual estará abierta desde el día lunes 24 de julio y está referida al Rol del Estado en la ES.

Reciban un abrazo fraterno
Luis E. Torres-Núñez.
Profesor de la UNESUR
UPEL: DLAE-VENEZUELA

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